5 de marzo de 2010

Aviso de la Fundación Surfrider

Esta es la última campaña de prevención de la Fundación Surfrider. La fundación internacional, a través de estos anuncios, crea conciencia sobre el uso del plástico y sus efectos adversos en los océanoso, los residuos plásticos son responsables de la muerte de 1,5 millones de animales marinos.


4 de marzo de 2010

Tip Nº38 de ahorro energético

A velocidades altas, por encima de los 100 km/h, el consumo de combustible de tu auto se multiplica.


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Tip Nº37 de ahorro energético

Si necesitás pilas, usá las recargables y de ser posible, adquirí un cargador solar.

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Vaso desechable de 3 usos



El diseño de Yoo-Jin Kim & Hyesun Lee utiliza un sistema de “recorte del borde de vaso” para volver a utilizar el vaso hasta tres veces antes de tirarlo a la papelera, ya que la parte que se contamina del vaso es el borde.
De esta forma, el consumo de este tipo de vasos se reduce 1/3 respecto al sistema tradicional.



Fuente: http://www.gacetadigital.com/vaso-desechable-de-mas-de-un-uso-rip-cup

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Tip Nº36 de ahorro energético

No coloques la heladera cerca de fuentes de calor.

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Baldosas que se iluminan al andar


La joven diseñadora Elizabeth Redmond ha ideado PowerLeap, un pavimiento de hormigón y cristal que aprovecha la energía cinética de los pasos para generar electricidad.

Se basa en el fenómeno de piezoelectricidad para convertir la energía cinética humana en energía utilizable. Así, las personas generan constantemente la electricidad que necesitan en la calle y la comunidad se involucra en la producción de energía.

Fuente: http://eco.microsiervos.com/energia/se-hace-luz-al-andar.html

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Arrecifes en peligro




Los jardines de coral se están extinguiendo en todo elmundo.

Mientras flota en silencio sobre la superficie de la bahía de Kealakekua, frente a la Isla Mayor de Hawai, alcanzo a oír a los peces royendo el coral. Suena a papel lija frotado contra una piedra. Kealakekua (“senda hacia Dios”, en hawaiano antiguo) es uno de los sitios más hermosos de la Tierra, y el lugar adonde he venido para iniciar mi investigación submarina de un desastre ecológico en ciernes: la desaparición del coral del planeta.

Con mis antiparras y tubo de buceo, me sumerjo en el agua cristalina y tibia. Veo a un pez loro azul, de cabeza grande y mandíbulas potentes, triturar un pedazo de coral lobular de color amarillo limón. Un par de peces cirujanos de Aquiles, negros con manchas anaranjadas, mordisquean las algas. Más cerca de la orilla se arremolina un cardumen de peces cirujanos de color amarillo brillante. Esperando que llegue la noche, un tiburón de arrecife con aletas de punta blanca duerme en una cueva poco profunda.

Estos peces, junto con los erizos de mar, son los jardineros de los arrecifes de coral. Raspan las algas como si fueran pequeñas podadoras y engullen a los animales blandos —llamados pólipos— que forman las colonias de coral en las aguas someras de los mares del planeta, desde Hawai hasta Florida, desde el Mar Rojo hasta la Gran Barrera de Arrecifes de Australia, el ecosistema más grande y diverso del mundo. Los pólipos llevan una vida muy sencilla: toman calcio y bióxido de carbono del agua para formar sus hogares de piedra caliza, y por la noche extienden sus pequeños tentáculos para atrapar el plancton del que se alimentan. Su color proviene de las algas simbióticas que viven en sus tejidos. Por medio de la fotosíntesis, estas plantas unicelulares elaboran azúcares a partir de la luz solar y dan al coral la energía que necesita para crecer.

Los arrecifes son el hogar de millones de seres vivos: por lo menos el 25 por ciento de todas las especies de peces. Estos mundos submarinos son tan exuberantes que se los conoce como los bosques tropicales de los océanos. Sin embargo, tal como ocurre con los bosques en tierra, los submarinos corren grave peligro. Ya ha desaparecido la mitad de los arrecifes del planeta, y el resto podría extinguirse a mediados de este siglo. La mitad del coral existente en aguas territoriales de los Estados Unidos se encuentra en un estado de salud de regular a malo. Los corales cuerno de ciervo y cuerno de alce ahora figuran en la lista de especies en peligro de extinción, los primeros en tener esta categoría.

Si desaparecen los arrecifes, perderemos una fuente de extraordinaria biodiversidad y belleza. También perderemos una barrera que detiene el oleaje levantado por los huracanes; un criadero de peces que alimentan a miles de millones de personas en todo el mundo y que genera 200 millones de puestos de trabajo en la industria pesquera; el hogar de muchas plantas y animales que se utilizan para combatir el cáncer, el sida y otras enfermedades, y una fuente de ingresos turísticos que tan sólo en el Caribe se calculan en 105.000 millones de dólares por año. La amenaza al coral es una amenaza para la especie humana.

En la zona que colinda con el Parque Nacional Histórico Ciudad de Refugio, el mar parece tan claro como en la bahía de Kealakekua, a ocho kilómetros de distancia; sin embargo, a 12 metros de profundidad, una capa viscosa y parduzca, del tamaño de una cancha de fútbol, cubre el coral. Con aspecto de gelatina echada a perder, son algas que se reproducen sin control.

Floto por encima de tres buzos investigadores de dependencias estatales y federales, quienes sacan fotos a intervalos y recogen muestras de algas para analizarlas posteriormente. Al ver aquel caos, deducen lo que pasó: en su camino al mar, una lluvia torrencial pasó por las fosas sépticas locales y los campos de cultivo abonados. Esto agregó nitrógeno al arrecife e hizo que las algas se multiplicaran, tal como el fertilizante estimula el crecimiento del césped.

“Durante décadas fue un arrecife muy feliz, pero hoy se encuentra en estado de alerta roja”, me comenta más tarde Bill Walsh, jefe de la División de Recursos Acuáticos de la Isla Mayor de Hawai. Cerca de allí, colina abajo de un conjunto de casas de fin de semana valuado en muchos millones de dólares, la historia es parecida. El agua de lluvia corrió por una barranca hasta el mar y arrastró a su paso toneladas de tierra y limo. Ahora el arrecife es un cementerio de coral.

Me dirijo a través del canal Alenuihaha hacia la isla de Maui, y una hora después estoy buceando cerca del famoso Centro Oceánico de Maui, en el puerto de Ma’alaea. Aquí, bajo el agua, parece haber una ensalada mixta podrida. Veo hectáreas de algo que parece lechuga francesa, salpicada con miles de cabezas de pelo oscuro rizado: una invasión sucia y descontrolada de macroalgas.

En años recientes, estas algas han provocado una fetidez temporal en las playas de Kihei. Los turistas han abandonado la zona, y los pocos visitantes y los buzos se niegan a meterse en el agua turbia. En Maui, en otro tiempo, el problema era el remedio: pozos de inyección. Las aguas negras de casas y hoteles se recolectaban y se inyectaban en pozos a través de tuberías. Esta es una medida limpia y sensata en el territorio continental de los Estados Unidos, pero en el suelo volcánico poroso de Hawai, las aguas residuales vuelven a aflorar en la orilla del mar y ocasionan un crecimiento desenfrenado de las algas.

Acontinuación viajo en avión a California para reunirme con dos científicos comprometidos con la misión de salvar los mares del planeta: Nancy Knowlton y su esposo, Jeremy Jackson, quienes no dudan en hacer predicciones funestas respecto al coral.

“Mientras sigamos emitiendo gases de efecto invernadero hacia la atmósfera, sobreexplotando la pesca y contaminando nuestras fuentes de agua, nos dirigimos hacia un desastre ecológico por lo que respecta a los arrecifes”, señala Knowlton en su oficina del Instituto Oceanográfico Scripps, en La Jolla. Esta mujer es uno de los mayores expertos en corales del mundo y ocupa una cátedra subvencionada en ciencias marinas en el Instituto Smithsoniano, en Washington, D. C.

“En todo el planeta, el coral es como una ciudad en ruinas”, dice Jackson. “Aunque se están construyendo algunos edificios, son más los que caen derribados por la bola de demolición. Así que, si bien la ciudad persiste, se está muriendo”.

Cuando habla de las múltiples causas de la destrucción de los arrecifes, Knowlton hace una comparación con las personas que sufren infartos: “No es un factor en particular lo que las mata. Tienen sobrepeso, fuman, no hacen ejercicio, siguen una dieta alta en colesterol. A eso se enfrentan los arrecifes de coral. Los hemos convertido en personas inactivas que pesan 200 kilos y fuman”.

La pareja se conoció en la estación de investigaciones de la bahía Discovery, en Jamaica, y a lo largo de 30 años han sido testigos de la destrucción de los arrecifes de la isla, que antes eran un animado jardín lleno de pólipos y peces loro y ahora es un páramo de pececitos flacos y corales muertos. En 2003 Knowlton fundó el Centro para la Biodiversidad y Conservación Marinas en el Instituto Scripps,  donde ella y su esposo realizan investigaciones para inspirar a una nueva generación de científicos a ver los arrecifes y los mares como sistemas interconectados. De acuerdo con esta visión, los peces loro son vitales para la salud de los arrecifes porque se comen las algas que matan el coral. También lo es el tiburón con aletas de punta blanca, que se alimenta de peces que podrían consumir demasiado coral.

La misión de la pareja ahora es concientizar a la gente de que, si bien la situación de los arrecifes es grave, tiene remedio. “Faltan 10 años para que ocurra una catástrofe”, afirma Knowlton. “Podemos ganar tiempo tratando bien los ecosistemas de coral a nivel local”.

Jennifer Smith, profesora adjunta del Instituto Scripps y la primera en descubrir esa gelatina echada a perder en la Isla Mayor de Hawai, busca maneras de combatir las algas para ganar tiempo. En un ambicioso proyecto frente a la isla caribeña de Curazao, unos buzos encerrarán con redes circulares secciones de 20 metros de arrecife infestado de algas; luego meterán bajo las redes peces loro, peces cirujanos y erizos de mar para que limpien el fondo. “Les compraremos los peces loro a los pescadores locales, que de otra forma los matarían para venderlos en el mercado a unos dos dólares por kilo”, dice Smith.

“Trabajar con los pescadores locales es fundamental”, comenta Ayana Johnson. Hoy día está investigando maneras de detener la sobrepesca, que tanto coral destruye, y permitir a la vez que los pescadores se ganen la vida. Ha creado trampas en forma de punta de flecha que dejan escapar a los pargos, meros y peces cirujanos jóvenes. Una trampa ordinaria mata 12 peces en promedio; las de Johnson permiten que seis escapen. “Si se usaran 100 trampas en la isla 100 días por año, dice, quedarían 60.000 peces vivos que podrían devorar las algas y reproducirse. Es una gran cantidad de peces, y preservarlos es mucho mejor que decirles a los pescadores que dejen su oficio y busquen trabajo en un hotel”.

En Cayo Largo, Florida, los investigadores están enfrascados en otro plan alentador para salvar los arrecifes de coral: los están recultivando. Científicos y estudiantes se reúnen aquí para el desove anual del coral, que tiene lugar dos o tres días después de la luna llena a finales del verano.

Los participantes zarpan en barco hacia el arrecife al ocultarse el sol para estar allí a medianoche. Del esqueleto calcáreo de cada pólipo salen óvulos o esperma hasta que el agua circundante adquiere un aspecto lechoso. Los buzos, a veces acompañados de miles de peces hambrientos, recogen montones de óvulos fecundados, los sacan del mar y los colocan en tanques de recolección.

“El desove es un acontecimiento mágico y muy divertido”, afirma Tali Vardi, estudiante de posgrado de ecología de arrecifes de coral. “La sincronía de todas estas criaturas, que saben cuándo es el momento preciso para liberar sus gametos, es un verdadero espectáculo de la naturaleza”. Los investigadores clasifican los óvulos por especie, tarea que puede durar toda la noche. Aunque se llevarán muchas de estas crías de coral al laboratorio con fines de estudio, a otras las cultivarán como plantas de semillero para sembrarlas posteriormente en las rocas, donde empezarán a fijar el calcio disuelto en el mar para formar sus nuevos hogares.

Mil seiscientos kilómetros al noroeste del lugar donde me metí por primera vez en aguas hawaianas se encuentra el Monumento Nacional Marino Papahanaumokuakea. Esta zona protegida del tamaño de California es un refugio para especies raras como la foca monje hawaiana y la tortuga verde, así como para los corales.

Los parques marinos son muy importantes porque permiten a corales y peces evitar los estragos de la contaminación y la sobrepesca. En ellos, los peces tienen oportunidad de crecer; no se captura a las hembras fértiles para alimento de los humanos, y los frágiles arrecifes se conservan. La extensión de estos parques también es importante, ya que las crías de coral pueden flotar a la deriva cierta distancia antes de adherirse a las rocas. En los parques marinos muy pequeños, se atrapan demasiados peces justo fuera de sus límites.

La creación de zonas marinas protegidas en todo el mundo ha sido tal vez el acto humano más grato para los corales desde que el añorado capitán Jacques Cousteau inventó el sistema de buceo autónomo, se ató al cuerpo una cámara submarina e introdujo a millones de terrícolas a la serena belleza de los arrecifes.

Antes de que el noroeste hawaiano fuera designado zona protegida, Australia ya había reservado un tercio de su Gran Barrera de Arrecifes, lo que permitió que en esa zona vedada millones de peces se salvaran de morir en palangres y redes de arrastre. Por su parte, la nación insular de Kiribati prohibió la pesca alrededor de las islas Fénix, en el Pacífico central, con lo cual creó el santuario marino más grande del mundo. Este ha sido superado por el Papahanaumokuakea, con una extensión de 360.000 kilómetros cuadrados.

Estas reservas nos permiten ganar tiempo valioso para los arrecifes de coral del planeta, tal como aconsejan Knowlton y Jackson. A medida que más de nosotros descubramos su importancia y su belleza, podremos actuar para cambiar nuestros hábitos en tierra a fin de lograr que estas hermosas criaturas pétreas sobrevivan debajo del mar.      

¿QUÉ ESTÁ MATANDO EL CORAL?

Mares más calientes.

Cuando la temperatura del agua rebasa por tan sólo medio grado o un grado cierto límite (alrededor de 29° C), los corales expulsan las coloridas algas que viven dentro de ellos, se blanquean y tienden a morir. El coral blanqueado puede volver a crecer si mejoran las condiciones en el arrecife, pero el proceso tarda por lo menos 10 años.

Contaminación.

Si se arrojan a los mares demasiados nutrientes, fertilizantes o aguas negras, las algas que abundan en los arrecifes crecen con excesiva rapidez y asfixian el coral, que ya no puede alimentarse por la noche ni absorber luz solar durante el día.

Sobrepesca.

Cuando desaparecen los peces que se alimentan en los arrecifes, ya sea para consumo humano o para los acuarios caseros, las algas se apropian de todo el lugar.

Bióxido de carbono.

Las vastas cantidades de este gas que los humanos hemos arrojado a la atmósfera desde la Revolución Industrial han empezado a volver más ácidos los mares, y esto dificultará a los corales formar sus esqueletos calcáreos en las próximas décadas. El efecto se parece un poco al de poner un diente dentro de un vaso lleno con jugo de limón.

Para tener en cuenta:

Hay muchas cosas que usted puede hacer para proteger los arrecifes:

Buceo con tubo o tanque de oxigeno:

No toque el coral. Está vivo, y destruirá los pólipos.

Natación:

Ponete un filtro solar biodegradable, y esperá por lo menos 15 minutos antes de meterte en el agua. Cada año, los bañistas vierten 20.000 toneladas de bronceador en los mares; los productos químicos fortalecen los virus que viven en el agua y bloquean la luz solar que el coral necesita para crecer.

Vela:

Utilizá amarras, y no cadenas de ancla, ya que estas rompen las ramificaciones de coral.

Alimentación:

Evitá comer pescados como el mero y el tiburón, cuya captura se realiza con técnicas que dañan a otras especies marinas.

Joyería:

No compres joyas hechas con especies de coral que estén en peligro de extinción.

Fuente: http://www.rdselecciones.com/contenido/a913_Arrecifes-en-peligro

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Tip Nº35 de ahorro energético

Elegí productos frescos: son más sanos y requieren menos energía que los congelados (desde el proceso de congelamiento, el transporte y las materias primas utilizadas en el envase.


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23 de febrero de 2010

Ahorrador de agua para el W.C.


Uno de los lugares donde más agua podés ahorrar es en el cuarto de baño … utilizando solo el agua que necesitas. Así que ésta cisterna para w.c. de ‘dos velocidades’ parece una buena idea, desde el punto de vista de que no siempre vas a necesitar vaciarla por completo. Tenés dos opciones según la cantidad de agua que quieras utilizar.

El Brondell Perfect Flush es un kit de automontaje que podés instalar vos mismo sin necesidad de un plomero.
Cuesta unos 120 euros, una inversión inicial que a la larga recuperás en muchos sentidos y que no sería mala idea que fuera una opción ‘de serie’ en cualquier cuarto de baño nuevo.
 

Fuente: http://tec.nologia.com/2009/02/05/ahorrador-de-agua-para-el-wc

Crece la basura tecnológica

Un informe de Naciones Unidas advierte que en el Tercer Mundo no hay políticas 
de reciclado, lo que genera mayores riesgos de contraer enfermedades. 


En los Estados Unidos se desechan anualmente unos 19 kilos de basura electrónica por habitante. En Europa, la cifra alcanza los 14 kilos. En la Argentina, es de sólo 2,5 kilos. Y sin embargo, ¿a que no saben cuál es el país que más problemas tiene con la chatarra? La respuesta –la Argentina, desde ya– fue el centro de la discusión en el día de ayer, cuando el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) presentó un informe de resultados inquietantes: de acuerdo con el estudio, todos los años se producen 40 millones de toneladas de basura electrónica (computadoras, teléfonos, heladeras, juguetes, impresoras, televisores, reproductores de música, cámaras digitales y un largo etcétera) y, paradójicamente, el territorio que más padece esta avanzada high tech es el llamado Tercer Mundo, donde no existe una política de reciclaje de todos estos metales. ¿El resultado? Millones de personas están quedando expuestas a montañas tóxicas que, conforme van destilándose por el agua y el aire, provocan graves problemas medioambientales y de salud. “El tratamiento de esa basura ha llegado a ser no sólo importante, sino que es absolutamente urgente”, afirmó Achim Steiner, director ejecutivo del Pnuma. 

Fuente: http://www.criticadigital.com

Tip Nº34 de ahorro energético

Tendé la ropa para que se seque al aire y al sol. Sólo usá el secarropas cuando sea necesario. Y la vajilla también puede secarse sola.


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20 de febrero de 2010

El tiempo es hoy

Este video fue realizado antes de la Conferencia de Naciones Unidas de Copenhague, como una forma más de apelar a los líderes del mundo a asumir compromisos frente al cambio climático. Artistas peruanos se sumaron a la campaña Tck Tck Tck por invitación del MOCICC y Oxfam Internacional.

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Tip Nº 33 de ahorro energético

A tu heladera dale 10 cm. de espacio con respecto a la pared.

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White Goat: máquina recicladora de papel

Un adelanto presentado en Eco-Products 2009: se trata de una maquina que a partir de papel de oficina produce rollos de papel higiénico, y sólo tarda 30 minutos en hacerlo.



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Tip Nº 32 de ahorro energético

Mientras te enjabonás, te lavás los dientes o te afeitás, cerrá la canilla, y mientras te enjuagás tratá de no abrirla tanto.


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